Desde el 8 de octubre de 2026, entidades sin ánimo de lucro podrán solicitar ayudas estatales para llevar videojuegos, pódcast de ficción y proyectos culturales digitales a públicos internacionales. La convocatoria dispone de un millón de euros y limita la subvención a 100.000 euros por proyecto. No está abierta a particulares ni a empresas con ánimo de lucro, un detalle que conviene comprobar antes de preparar la solicitud.

Qué proyectos contempla

La convocatoria se dirige a iniciativas que impulsen la internacionalización de industrias culturales y creativas. Incluye videojuegos, pódcast de ficción y otras propuestas artísticas que utilicen tecnologías como la realidad extendida. La ayuda busca apoyar proyectos con una dimensión exterior, por ejemplo mediante desarrollo de mercados, circulación o presencia en contextos internacionales, siempre dentro de las actuaciones que recojan las bases.

La categoría no equivale a una ayuda general para producir cualquier videojuego o pódcast. El proyecto debe estar vinculado a la finalidad de internacionalización y encajar en las actividades subvencionables. Antes de presupuestar, cada entidad debería comprobar qué conceptos admite el texto oficial, qué periodo de ejecución contempla y qué evidencias exige para justificar el trabajo.

El presupuesto total asciende a un millón de euros. Cada proyecto puede solicitar hasta 100.000 euros, pero esa cifra es un tope, no una cuantía garantizada. La concesión dependerá de la evaluación y de los fondos disponibles. Si se presentan más proyectos que recursos, la convocatoria no implica que todas las solicitudes elegibles obtengan dinero.

Quién puede solicitarla

Pueden concurrir personas jurídicas sin ánimo de lucro constituidas en España o en otro Estado de la Unión Europea o del Espacio Económico Europeo, siempre que tengan residencia fiscal en España. La convocatoria excluye a personas físicas, administraciones públicas y entidades del sector público. También deja fuera a empresas con ánimo de lucro, agrupaciones de interés económico y uniones temporales de empresas.

La elegibilidad depende de la forma jurídica y de la situación fiscal, además del contenido del proyecto. Una asociación, fundación u otra entidad no lucrativa debe confirmar que su objeto y actividad son compatibles con las bases. La exclusión de sociedades mercantiles con ánimo de lucro significa que una empresa del sector no puede presentar la solicitud por sí sola, aunque su proyecto trabaje con cultura o tecnología.

La convocatoria también establece condiciones relacionadas con la igualdad de trato y la no discriminación. Las entidades deben revisar las obligaciones completas, incluidas las declaraciones responsables, la acreditación de representación y la situación frente a Hacienda y Seguridad Social. Si participan socios o colaboradores externos, conviene dejar claro qué entidad solicita la ayuda y quién asume la ejecución y justificación.

Qué porcentaje puede cubrir la subvención

Para los proyectos que soliciten hasta 50.000 euros, la ayuda puede financiar hasta el 80 por ciento del coste subvencionable. Para las solicitudes superiores a 50.000 euros, el límite baja al 60 por ciento. El porcentaje se aplica al coste elegible y no significa que la ayuda cubra todos los gastos que la entidad incluya en su presupuesto.

Una solicitud de 40.000 euros al límite del 80 por ciento corresponde a un presupuesto subvencionable de 50.000 euros. Para situar el segundo tramo, una ayuda de 80.000 euros al límite del 60 por ciento corresponde a un presupuesto de al menos 133.333,34 euros, ya que el 60 por ciento de esa cantidad es 80.000,004 euros antes de redondear. Son ejemplos aritméticos y deben contrastarse con la definición de coste subvencionable de las bases. La entidad tendría que cubrir el resto con fondos propios u otras fuentes compatibles.

No conviene presupuestar al límite sin comprobar cofinanciación, pagos y calendario. Un proyecto internacional puede implicar traducción, adaptación, presencia en ferias, distribución o producción de materiales. Que un gasto parezca relacionado con la expansión exterior no garantiza que sea elegible. Las bases determinan los conceptos financiables y las reglas para justificar cada factura.

Fechas y preparación de la solicitud

El periodo para presentar solicitudes comienza el jueves 8 de octubre de 2026 y termina el 29 de octubre de 2026 a las 23:59. La sede electrónica es el canal para tramitar la convocatoria. Como el plazo es de tres semanas, las entidades interesadas deberían identificar pronto a la persona representante, revisar certificados digitales y reunir la documentación que acredite existencia, poderes, residencia fiscal y carácter no lucrativo.

Una preparación ordenada empieza por describir la actividad internacional concreta. La solicitud debe explicar qué obra o proyecto se moverá fuera del mercado nacional, a qué público o territorio se dirige, qué acciones se financiarán y cómo se comprobarán los resultados. El plan económico debe separar partidas elegibles de aportaciones propias y justificar por qué cada gasto contribuye a la finalidad.

También es prudente asignar tiempo a la revisión formal antes de enviar el formulario. Un documento sin firma, una cifra distinta entre memoria y presupuesto o una entidad que no cumple la forma jurídica puede impedir que se evalúe el contenido. Guardar justificante y copia de la solicitud ayuda a resolver cualquier incidencia posterior.

Lo que la ayuda no resuelve automáticamente

La convocatoria ofrece apoyo para internacionalizar proyectos culturales digitales, pero no sustituye la planificación comercial, artística o técnica. Una subvención puede financiar parte del trabajo, mientras la entidad conserva la responsabilidad de ejecutar el proyecto y acreditar los gastos. La concesión tampoco garantiza ventas, acuerdos de distribución ni audiencia internacional.

La convocatoria es competitiva y cuenta con un presupuesto común. El máximo individual de 100.000 euros se combina con límites de porcentaje, requisitos de elegibilidad y criterios de evaluación. Las entidades deben basar su decisión en el texto completo de las bases y no solo en el resumen del objeto de ayuda.

La oportunidad es especialmente pertinente para organizaciones culturales sin ánimo de lucro con un plan definido y capacidad para cofinanciar la parte no cubierta. Quienes no tengan esa forma jurídica pueden explorar fórmulas de participación permitidas por la convocatoria, pero no asumir que una empresa puede solicitarla indirectamente sin revisar las reglas. El primer filtro es confirmar quién solicita, después comprobar si el proyecto encaja y finalmente construir un presupuesto elegible dentro del plazo.