El Sindicat de Llogateres pidió el lunes 5 de octubre que la respuesta a la crisis de la vivienda avance hacia una huelga general en noviembre. La portavoz Carme Arcarazo lanzó el llamamiento durante la manifestación de Barcelona y planteó un mes de preparación para sumar a organizaciones laborales y sociales. El anuncio fija un horizonte y una orientación de trabajo, pero no concreta un día de paro.

La diferencia importa porque ese mismo lunes CCOO y UGT acordaron convocar una huelga general de una jornada durante el otoño. El acuerdo aún debe ser ratificado por los órganos de dirección de ambos sindicatos, y la fecha tenía que acordarse con las organizaciones sociales y el Sindicat de Llogateres.

Una huelga que busca unir vivienda y trabajo

Arcarazo explicó que el movimiento necesitaba ese mes para organizar a la clase trabajadora y construir alianzas con sindicatos, asociaciones de madres y padres, agricultores, docentes y profesionales sanitarios. La convocatoria quiere trasladar la presión desde las manifestaciones a los centros de trabajo y a otros espacios de organización social. El planteamiento busca coordinar a las personas inquilinas con quienes pueden impulsar una movilización desde los centros de trabajo y otros espacios sociales.

Entre las medidas que la portavoz vinculó a esa movilización figuran los contratos de alquiler indefinidos, la bajada de las rentas y gravar la riqueza para ampliar el parque público de vivienda. Son demandas del movimiento, no medidas aprobadas.

Qué han acordado CCOO y UGT y qué falta por cerrar

El acuerdo anunciado por las dos centrales mayoritarias prevé un paro general de una jornada durante el otoño. UGT y CCOO indicaron que la decisión debe pasar por sus respectivos órganos de dirección. También señalaron que la fecha definitiva se analizará con las organizaciones sociales y con el Sindicato de Inquilinas. Esa coordinación es necesaria para concretar una fecha capaz de sumar a trabajadores y colectivos que ya participan en las movilizaciones por la vivienda.

La situación, por tanto, tiene dos partes distintas. El movimiento por la vivienda pidió preparar una huelga en noviembre. CCOO y UGT acordaron convocar un paro de una jornada en otoño, pero su fecha aún no estaba ratificada ni fijada. Fuentes sindicales apuntaban a los primeros días de noviembre y situaban el paro antes de las elecciones generales del 29, pero sin señalar una jornada concreta. Ese margen temporal no equivale a un calendario cerrado.

La jornada se plantea como una acción laboral y social con efectos sobre más de una administración. La política de vivienda depende de decisiones estatales, autonómicas y municipales, mientras que los salarios y los convenios se negocian también con las organizaciones empresariales. La convocatoria busca reunir esos frentes bajo una misma reivindicación: que el acceso a una vivienda digna sea compatible con los ingresos de quienes trabajan.

La manifestación de Barcelona abrió la fase de organización

La marcha tuvo lugar en Barcelona el lunes 5 de octubre, después de que la convocatoria prevista para el sábado 3 en L'Hospitalet se aplazara por las lluvias intensas. El Sindicat había convocado su inicio para las 19.00 en la plaza Urquinaona, aunque el recorrido arrancó a las 18.46 en el cruce con Via Laietana. Después atravesó el centro de la ciudad. La organizaron el Sindicat de Llogateres, la Confederació de Sindicats d'Habitatge de Catalunya, el Sindicat d'Habitatge Socialista de Catalunya y la Plataforma d'Afectats per la Hipoteca. El Sindicat encabezó la iniciativa y puso noviembre como horizonte.

La manifestación coincidió con el anuncio de elecciones generales para el 29 de noviembre. Arcarazo dijo que el movimiento mantendría su propio calendario y no dejaría que la convocatoria electoral definiera cuándo actuar. Esa posición explica que el sindicato planteara noviembre como objetivo de organización, antes de los comicios, pero no modifica el estado formal del paro: la fecha sigue por decidir junto con las entidades implicadas.

El siguiente paso anunciado es reunir fuerzas con sindicatos y otros colectivos y acordar el día de la huelga. Hasta entonces, noviembre es el horizonte defendido por el Sindicat de Llogateres y los primeros días del mes son una posibilidad apuntada por fuentes sindicales. No hay todavía una fecha oficial, y la ratificación de CCOO y UGT continúa pendiente.