
El verano europeo de 2026 se convirtió en el más mortífero por calor del periodo analizado, según una nueva investigación que calcula 50.391 muertes relacionadas con las altas temperaturas en 854 ciudades entre junio y agosto. El equipo estima que 32.619 de ellas, cerca del 65 %, se deben al calentamiento añadido por las actividades humanas. Son cálculos estadísticos sobre el impacto del calor, no un registro de personas cuyos certificados de defunción indiquen esa causa.
El trabajo fue elaborado por investigadores del Imperial College London y la London School of Hygiene & Tropical Medicine. El artículo se publicó en Nature Health el 23 de octubre y figura como una investigación revisada por pares. El análisis abarca zonas urbanas de 30 países, los 27 miembros de la Unión Europea, Reino Unido, Noruega y Suiza. En conjunto, las 854 ciudades representan alrededor del 40 % de la población de esos países. El resultado, por tanto, describe la muestra urbana incluida, no la mortalidad de toda Europa.
Qué cuentan las 50.391 muertes estimadas
El equipo combina temperaturas diarias, población y relaciones estadísticas entre calor y mortalidad para distintas edades en cada ciudad. Después compara el escenario climático observado con otro en el que se elimina el calentamiento atribuible a la actividad humana. La diferencia entre ambos permite estimar cuántas muertes relacionadas con el calor se asocian al aumento de temperatura provocado por las emisiones.
Ese método sirve para estudiar el papel del calentamiento en la mortalidad, pero no identifica qué persona concreta falleció por el calor ni equivale a contar diagnósticos de golpe de calor. Las altas temperaturas pueden agravar problemas de salud y contribuir a fallecimientos cuya causa inmediata es otra. Por eso, el trabajo estima una carga de mortalidad mediante modelos epidemiológicos y datos de temperatura, en vez de sumar certificados con una causa única.
El resultado atribuye al cambio climático 32.619 de las 50.391 muertes modelizadas. La proporción, aproximadamente 64,7 %, se acerca a dos tercios. La estimación del total de verano es un 71 % superior a la de 2022, cuando el análisis de la misma serie de ciudades calculó 29.480 muertes relacionadas con el calor. Italia, Francia, España, Alemania y Reino Unido figuran entre los países con mayor número estimado. Un total nacional depende también del tamaño de la población y del número de ciudades incluidas, así que no mide por sí solo el riesgo individual.
La serie histórica sitúa el verano en contexto
Un artículo de Nature Health publicado el 14 de octubre analizó las mismas 854 ciudades durante los veranos de 2000 a 2025. Estimó 430.365 muertes relacionadas con el calor a lo largo de esos 26 años y calculó que 233.626 eran atribuibles al calentamiento causado por las personas. La proporción atribuida pasó del 39 % en 2000 al 68 % en 2025, con diferencias marcadas entre países y grupos de edad.
En esa serie, 2022 fue el verano con más muertes estimadas, 29.480, seguido de 2003, con 28.462. El dato de 2026 supera ambos, aunque pertenece a un análisis específico de la última temporada y amplía el periodo de la comparación. No conviene leer el nuevo resultado como una actualización de la base histórica publicada el 14 de octubre. El primer artículo permite observar la tendencia de largo plazo hasta 2025 y el estudio nuevo añade una estimación separada para el verano siguiente.
La concentración del efecto en las edades avanzadas aparece también en los datos difundidos sobre 2026: más de la mitad de las muertes calculadas correspondieron a personas de 85 años o más. El estudio sitúa cerca de un tercio del total durante el episodio de calor del 17 de junio al 1 de julio. También registra más de 800 muertes estimadas entre adultos de 20 a 44 años, una señal de que la exposición no afecta únicamente a la población de mayor edad.
Qué significa la estimación para España
Para las zonas urbanas españolas incluidas, el estudio calcula 6.824 muertes relacionadas con el calor y atribuye al calentamiento humano el 77 % de esa estimación. El dato ofrece una referencia comparable con otras ciudades del análisis, pero no constituye un recuento de todas las defunciones ocurridas en España durante el verano.
El Instituto de Salud Carlos III comunicó por separado que el sistema MoMo estimó 5.807 muertes atribuibles a las altas temperaturas entre el 15 de mayo y el 30 de septiembre de 2026. MoMo utiliza registros diarios de mortalidad, datos meteorológicos y un modelo estadístico para calcular excesos atribuibles a la temperatura. El periodo es más amplio que junio-agosto y la cobertura es nacional, mientras que el estudio europeo analiza ciudades seleccionadas y estima la contribución de un clima con calentamiento humano frente a un escenario contrafactual.
Por esa diferencia de fechas, territorios y métodos, las dos cifras no se pueden restar para calcular cuántas muertes faltan en una de las series ni permiten decidir cuál es el número exacto. Ambas son estimaciones, aunque parten de datos y preguntas distintas. MoMo monitoriza el exceso de mortalidad asociado a temperaturas extremas en España. El estudio europeo busca cuantificar cuánto habría cambiado la carga de mortalidad urbana si las temperaturas no hubieran recibido el calentamiento antropogénico.
Los límites que conviene tener presentes
El cálculo europeo no incluye la ola de calor de mayo y se limita a las 854 ciudades consideradas. Queda fuera la población que vive en zonas no urbanas y la de ciudades que no forman parte de la muestra. Sus resultados tampoco reflejan por sí solos diferencias entre viviendas, acceso a refrigeración, exposición nocturna o condiciones sociales dentro de cada ciudad.
La interpretación depende, además, de cómo se modela la relación entre temperatura y mortalidad. David García, investigador del Sistema de Monitorización de la Mortalidad del Centro Nacional de Epidemiología, señaló que tomar como referencia la temperatura asociada a la mortalidad mínima puede producir estimaciones más altas que los métodos basados en umbrales de riesgo sanitario. Esa cautela no elimina la utilidad del estudio, pero sí recuerda que las cifras son sensibles a las decisiones metodológicas.
La conclusión más sólida es comparativa: el verano de 2026 presenta una carga estimada mayor que los veranos anteriores en la muestra urbana y el modelo atribuye una parte considerable del resultado al calentamiento causado por las actividades humanas. El valor de 50.391 debe leerse junto con sus límites de cobertura, periodo y método. No representa una lista confirmada de fallecimientos por calor ni incluye a toda la población europea.
Fuentes
- Associated Press, estudio sobre mortalidad por calor en Europa durante el verano de 2026
- Science Media Centre España, publicación y reacciones expertas sobre mortalidad por calor en Europa
- Nature Health, mortalidad urbana por calor atribuible al cambio climático entre 2000 y 2025
- ISCIII, balance MoMo de mortalidad atribuible al calor durante el verano de 2026, difundido por madri+d
- ISCIII, panel MoMo y metodología de estimación de mortalidad atribuible a temperaturas
- Imperial College London, estudio sobre mortalidad urbana por calor en Europa durante el verano de 2026
- Science Media Centre España, fecha de publicación y revisión científica del estudio