
En julio se inscribieron en los registros de la propiedad 61.417 compraventas de viviendas, un 5,1 % menos que en el mismo mes de 2025. El INE difundió el dato provisional el 25 de septiembre. Al mirarlo este domingo 27, conviene empezar por la palabra «inscribieron»: las operaciones registradas pueden proceder de escrituras firmadas antes. La estadística cuenta la incorporación al registro durante julio, no todas las decisiones de compra tomadas ese mes. Esa diferencia temporal es importante cuando se busca entender el pulso actual del mercado.
La caída afectó de manera desigual a las viviendas nuevas y usadas. Las primeras sumaron 13.289 operaciones, un 21,6 % del total, y bajaron un 1,4 % interanual. Las usadas fueron 48.128, el 78,4 %, y descendieron un 6,1 %. Esta composición refleja el peso mucho mayor de la segunda mano en las transmisiones inscritas. No significa que el parque de viviendas tenga esa misma proporción ni que todas las obras nuevas encuentren comprador inmediatamente.
Un registro con varios tipos de fincas
La nota del INE empieza con una cifra más amplia: 205.870 fincas transmitidas inscritas, un 1,8 % menos que un año antes. Ahí entran inmuebles y terrenos de distintos tipos y formas de transmisión, no solo viviendas vendidas. Dentro de ellas, las compraventas de fincas fueron 117.538, con descenso del 3,8 %. Si se mezclan estas tres cifras, se puede terminar afirmando que hubo más de doscientas mil ventas de casas, algo que el documento no dice.
También aparecen donaciones, herencias y otras vías de transmisión. Una vivienda puede cambiar de titular sin que medie una compraventa. Para estudiar precios de venta o capacidad de compra, esas operaciones deben separarse. La estadística de transmisiones ofrece un mapa de movimientos registrales, pero no incluye en su cifra principal el dinero pagado por cada inmueble. Hacen falta otras fuentes para hablar de precios, hipotecas o financiación.
Libre, protegida, nueva y usada
El 93,8 % de las viviendas compradas e inscritas en julio eran libres y el 6,2 % protegidas. Las operaciones de vivienda protegida bajaron un 14,4 % interanual, frente al 4,4 % de las libres. Es una diferencia notable, pero el número absoluto de protegidas es pequeño comparado con el mercado libre y sus variaciones porcentuales pueden ser más sensibles. Tampoco se puede concluir solo con este mes que haya cambiado de forma estructural el acceso a vivienda asequible.
La distinción entre nueva y usada responde a otra clasificación. Una vivienda puede ser libre y nueva, o libre y usada; las categorías no se suman de forma cruzada como si fueran cuatro grupos independientes. Leer las tablas con cuidado evita duplicar operaciones. Además, la compra inscrita no equivale a que la vivienda haya quedado ocupada por un hogar de inmediato. Algunas adquisiciones se destinan a residencia habitual, otras a inversión o segunda residencia, realidades que esta cifra agregada no distingue.
Qué puede explicar un descenso
Una reducción de operaciones puede relacionarse con oferta disponible, capacidad de ahorro, precios, condiciones hipotecarias o plazos administrativos. Esta nota no establece cuál de esos factores predominó en julio. Tampoco una caída del número de compraventas implica por sí misma una bajada de precios. Si las viviendas escasas siguen muy demandadas, el precio puede moverse en otra dirección. Para analizarlo hay que reunir indicadores de tasación, portales, escrituras, préstamos y salarios, con sus diferencias metodológicas.
Las cifras nacionales ocultan además mercados locales muy distintos. En una ciudad con poca obra nueva, la evolución puede depender de la segunda mano; en otra, una promoción entregada puede alterar el número mensual. El INE ofrece desgloses por comunidades autónomas. Aun así, un mes aislado no debería utilizarse para diagnosticar cada barrio. Las series de varios meses ayudan a separar una tendencia de un cambio puntual en el calendario de inscripciones.
El dato de julio muestra menos compraventas inscritas que un año antes, con mayor descenso en vivienda usada. Es información relevante para seguir el mercado, siempre que se preserve su alcance: actos registrales, cifras provisionales y comparación interanual. Lo que cueste comprar una casa hoy exige otras preguntas y otras fuentes.
Para una familia que busca vivienda, una estadística nacional puede orientar la conversación, pero no sustituye la observación de su presupuesto y del mercado al que puede acceder. Importan la entrada disponible, las condiciones reales de financiación, los gastos de compra y el estado del inmueble. Incluso una operación que aparece en el registro puede haber empezado muchos meses antes con visitas, negociación y trámites. La distancia entre esa experiencia y la fecha estadística explica por qué conviene usar los datos con paciencia.